Cómic Boliviano # 34


Historia de un proyecto para niños

Acción Cómic. Una revista Boliviana.

Tomo I, Editorial 3640. 8 números compilados, 160 páginas. 2005, La Paz, Bolivia.

La desaparición del Chaski en 1997 dejó un gran vacío. Se trataba de la única revista dirigida a los niños y niñas de Bolivia, con propuestas novedosas, segmentos especializados y un espacio dedicado a la historieta. En ella quedaron los trabajos ejemplares de Jesús Pérez, Marcos Quiroga, Efraín Ortuño y Graciela Neira, por mencionar a algunos de sus dibujantes e ilustradores. Con una tirada de diez mil ejemplares y sus trece años de existencia, se constituyó, además, en la publicación más masiva de ese tipo en la historia de Bolivia.

En 2003, Daniel Delenne, Elva Alanoca y Andrés Reyes decidieron llenar ese vacío, y tras una excelente gestión, lograron el financiamiento de una ambiciosa serie de revistas infantiles: Acción Cómics. Nacida el 2004, esta revista presentaba una serie de historietas continuadas, artículos, reportajes, juegos y concursos. El financiamiento obtenido les permitió, además, llegar a los diez mil ejemplares y contar con varios dibujantes, incluidos Julián Mamani, Mauricio Murillo y Rafaela Rada. Sin embargo, tras 14 números y un año y medio, el proyecto desapareció. ¿Qué pasó?

Se trata de un conjunto de circunstancias, muy significativas, de las que me gustaría hablar.

Primero, los aciertos:

1.- La estructura y formato de la revista. Diferentes secciones: historieta, reportajes, entrevistas. Su presentación a todo color, la cantidad de páginas (24) y un precio muy accesible.

2.- Los guiones son muy interesantes, las historietas principales “Granizo en busca de Duc”, “Leo-Kham dos espíritus en la noche”, “Las aventuras de Lila”, exploraban la cotidianidad, por un lado, y las leyendas ancestrales y la fantasía, por el otro.

3.- Algunas propuestas plásticas, como: “Vera y Lanudo” y “El mundo de los peces”, que combinaban el fotomontaje con plastilina y los diálogos de historieta, resultan entre las más destacadas.


Qué existió en contra:

1.- La situación editorial a principios del 2000. Es al inicio de esta década que las revistas internacionales empiezan a ingresar masivamente al mercado, con diseños novedosos y precios accesibles, y con un tiraje y distribución mucho mayores. Además, no contaban con el apoyo del Ministerio de Educación, que al dar al Chaski calidad de “texto oficial” permitió su distribución en las escuelas del país.

2.- La falta de continuidad. La intención de seguir el formato de revistas internacionales como Spirou o Billiken no toma en cuenta el hecho de que las historietas auto-conclusivas funcionan mejor en Bolivia. Quienes compran revistas buscan atesorarlas, y no existía entonces la costumbre de comprar revistas mensualmente. La editorial TuKiosko, por ejemplo, tuvo más suerte en ese sentido, diez años después.

3.- El dibujo y diagramado de las historietas. Me parece que esta fue la gran debilidad de la revista. La calidad de los dibujos deja mucho que desear en cuanto a diseño de personajes y manejo del color. Asimismo, el hecho de que los textos estuviesen mal distribuidos, con letra de imprenta de un solo tamaño y sin claridad gráfica, cargaban mucho la viñeta, lo cual dificulta la lectura. Si bien la revista estaba pensada para niños de 6 a 12 años, el diseño no era el adecuado para este público lector.

Luciano Saracino, en una charla que dio el 2017 en la FIL La Paz, comentaba las razones por las que él cree que su historieta Fede y Tomate tuvo tanto éxito. Una de ellas era la distribución visual: cuatro viñetas por página, diálogos mínimos y mucha acción. “Hay que ir pausadamente”, decía, “se trata de una invitación a enamorarse de la lectura”.

No deja de tener mérito un proyecto tan ambicioso como el de Acción Cómic. La historieta es uno de los mejores medios para introducir a los niños y niñas al mundo de la lectura. El apoyo visual, la secuencialidad gráfica, la combinación de texto e ilustración, todo suma. Esperemos que futuros emprendimientos editoriales tengan mayor éxito, continuidad y alcance.

Mariana Ruiz Romero

Mariana Ruiz Romero

Nació en Tarija, es la autora de los cuentos infantiles Uma y el círculo mágico (2009), Uma, el tren a las estrellas (2011), Uma y el guardián de los animales (2013) y la novela juvenil El baile de los dioses (2014) con Editorial La Hoguera. Para adultos ha escrito Los secretos de Rosalba (2006), con la Editorial Nuevo Milenio; y la segunda edición con La Hoguera, 2013.

Es parte de la antología Warikasaya, Cuentos stronguistas (2008) de la Editorial Gente Común. Cambio climático. Panorama de la joven poesía boliviana (2009) difundida por el Centro Simón I. Patiño. Ha participado en la antología de escritoras bolivianas emergentes, Lo más profundo, ¿la piel? (2010), producida por Yanbal; en La nueva generación (2012) de la Revista boliviana de cuento Correveidile; en Vértigos. Antología del cuento fantástico boliviano (2013) de la Editorial El Cuervo; De imposibilidades posibles. Antología del cuento maravilloso (2013) de la Editorial Kipus y Domingos por la tarde. Cuentos de fútbol boliviano (2014) con Editorial El Cuervo.

Es miembro de número de la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil.
Mariana Ruiz Romero

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