Iron Forge ofrece piezas especiales para cosplay

Iron Forge ofrece piezas especiales para cosplay

Durante la Comic Con 2018 conversamos con Luis Daniel Bautista, líder y fundador del club Iron Forge en La Paz. Es un gupo de personas que intercambian materiales para la elaboración de piezas de cosplay o disfraz de personajes ficticios. También tienen una tienda llamada Iron Forge Shop, donde elaboran las piezas tanto a medida como en tamaño real, en el formato que sea: trajes, armaduras, espadas, escudos, etc.

¿Cuántos años ya llevan en actividades los de Iron Forge?

En este oficio de props alrededor de unos 6 años, con unos 2 años más de formación serían unos 8. Entonces, 8 años estuviera con este tipo de trabajos.

¿Qué son los props?

Props quiere decir artilugios o complementos de los diferentes trajes, es decir, armas, cascos, algunas armaduras extra, accesorios que no son fáciles de conseguir. Si yo quiero complementar un Deadpool, necesitaría espinilleras, espadas; podría ser inclusive la pequeña mochila que carga o los accesorios pequeños que le hagan al cinturón.

¿Dónde te formaste?

En sí, todo ha sido de forma empírica. Aquí no hay una escuela o un lugar donde te enseñarían a manejar esto, más que las clases de resina o fibra de vidrio; pero eso te enseña solamente a manipular moldes. O sea, vaciado de moldes, utilización de gomas y sacado directamente entre el macho y hembra.

Luis Daniel, fundador de Iron Forge, luce su máscara de Venom.

¿Qué lo motivó a iniciar este emprendimiento?

Eso comenzó hace mucho tiempo, cuando yo no tenía tampoco recursos y veía estatuillas del mundo de Warcraft o del juego DotA, que me encantaban. Yo no tenía los recursos para comprarme, ni menos para tener uno aunque sea. Entonces, vi manualidades que se hacían en Japón del origami, pero el origami era un poco fuera de mis expectativas. Busqué, busqué y encontré la técnica del papercraft, y desde ahí comenzó todo eso.

Aquí en Santa Cruz, ¿están conectados con algún otro club u organización?

La verdad, no; el club Iron Forge nació hace ya 3 años en La Paz. Lo fundé de una forma, se podría decir, un poco reprochable, porque intenté encontrar clubes anexos con diferentes tipos de temática; es decir, que salgamos, vayamos de paseo, intentemos nuevas técnicas… Que no haya esas personas llamadas ‘divos’ o ‘divas’: una persona une a muchos cosplayers y al final solamente él resulta beneficiado, mientras los demás se quedan estancados ahí.

Gracias a ese tipo de experiencias, lo que yo hice fue encontrar a muchachos que querían aprender algo muy diferente. Nos unimos la primera vez en un cuarto, un taller donde yo estaba, y ahí les comencé a hablar de este plan. Primeramente hablamos de hacer un grupo, del grupo recién fundar el club y de ahí ya sacar una tienda de props en un futuro. Los chicos igualmente pueden vender sus trajes, pueden dar clases si ellos desean, porque ya están en un nivel muy alto.

Ahorita, en la Comic Con están paseando el Rey Magni, el Batman v Superman, el Batman que sonríe, Deathstroke y demás. Los trajes son hechos por los muchachos: se tardaron alrededor de unos 2 meses en hacerlo. No lo hicieron en semanitas o días, sino que se tardaron meses en realizar esos trajes.

El estand de Iron Forge mostraba diferentes accesorios en la Comic Con.

¿Cuál ha sido la pieza que más les ha costado hacer?

Eso ha sido en mis comienzos, cuando trabajé trajes de Iron Man en fibra de vidrio. Eso me costó alrededor de 3 meses en hacerlo. Lijar, lijar, comprar material: resina plástica, fibra de vidrio, utilización de colores… más que nada fue el lijado. Mi mano sangró: la fibra de vidrio es como el itapallu, que se conocería en el campo como una especie de hoja venenosa. Cuando te roza, tienes un escozor del demonio y al final no puedes ni ponerte nada, es decir, quieres andar desnudo y no sabes cómo sacártelo, porque te come por dentro.

Yo intenté cambiar ese tipo de material en algo más económico, porque muy pocos eran mis clientes. En ese entonces, yo cobraba una armadura en fibra de vidrio alrededor de 3.500 dólares; eran 3 meses de trabajo duro. Solamente eran pocos, y sacado el presupuesto, el tiempo y todo lo demás, casi no salía. Era uno de los primeros y también mis trabajos eran un poco más toscos: no tenían tanto detalle, eran casi planos. Evolucioné mediante esas nuevas técnicas y, al final, eso es satisfactorio, es satisfactorio verlo.

Hay máscaras, martillos y hasta torsos.

¿Cuáles son las piezas más sencillas y fáciles de hacer?

Ahorita estoy presentando las piezas más sencillas, que serían el casco de Deadpool y el casco de Spawn, pero esos son, como se diría, moldes o diseños elaborados por mi persona, porque a partir del tercer año en esto comencé a hacer diseños ya propios. Antes compartíamos diseños con otras personas de Argentina, Paraguay, inclusive de Europa, mediante chat. Nos enfocábamos en compartir diseños exclusivos que tienen inclusive ahora el mismo precio en Internet.

Lo malo era que tampoco se podía remunerar: lo malo de donde yo vivo es que sean cuentas bancarias que se anexen a la cuenta Paypal, hay que hacer un trámite jodido. Inclusive cuando yo intento traer cosas de eBay, me tranca y me frustra. Lo que hacemos ahora es hacer nuestros propios diseños, utilización de programas básicos: puede ser el Blender, el SketchUp, son fáciles y sencillos. Desde ahí partimos y después hacemos el intercambio.

Ahorita, estos cascos que estamos presentando acá son fáciles de hacer, pero tampoco puedo vender los diseños, las planillas, porque al final no me conviene. Yo prefiero tenerlo como especie de exclusividad, porque me costó mucho tiempo llegar a ese punto de sencillez, pero que a la vez mantenga los detalles, tanto en la nariz como en la forma, cabeza y frente, todas esas cosas.

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Aremazu

Diseñador gráfico at Avand, Diseño Integral
Ilustrador, historietista y humorista gráfico de Santa Cruz (Bolivia). Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UAGRM. Fue editor de Revista Zona7 y autor de fanzines para el colectivo Revolución Jigote.
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